¿Quién no se ha sentido alguna vez tentado de quedarse más tiempo en cama cuando suena la alarma o de pedir más comida de la que puede tragar? Los pecados capitales son emociones humanas, no podemos evitar no sentirnos dominados por ellos.

Lo que mucha gente no sabe es que el diseño web, igual que las personas, puede ser dominado fácilmente por los 7 pecados capitales. O mejor dicho, son los diseñadores quienes, como seres humanos que son, corren el riesgo de ser poseídos por estos pecados a la hora de elaborar uno de sus diseños.

Gula

Muchos diseñadores web le dan de comer a sus páginas imágenes muy grandes y con muchas calorías. El resultado es una web pesada y lenta.

Una imagen, como cualquier otro archivo digital, tiene un peso en bytes (B), kilobytes (KB) o megabytes (MB). Lo ideal es que una imagen en una web no supere los 100 KB. Lógicamente, mejor que pese 20 KB en lugar de 40 KB.

¿Pueden los diseñadores web reducir el peso de una imagen? Por supuesto, a través de una técnica que se llama optimización. La optimización consiste en reducir el peso de una imagen sin que la calidad visual se pierda.

Para ello existen optimizadores de imagen. Sin ir más lejos, Photoshop incluye la opción de optimizar imágenes a través de su menú Archivo > Guardar para web y dispositivos. Si queremos un programa específico podemos buscarlo en forjas de proyectos como SourceForge o bien utilizar optimizadores online como Web Resizer.

Avaricia

Parece que los diseñadores web nunca tenemos suficiente. Que queremos poner más y más y más. Más imágenes, más texto, más datos…

El problema es que en internet, más es menos. Esto quiere decir que los textos que más probabilidades tienen de ser leídos, en parte o por completo, son los más cortos. Si el visitante de una web ve un párrafo de 20 líneas, no leerá ni la primera. Si el párrafo sólo ocupa 3, entonces lo leerán completo casi con toda seguridad.

Tampoco os olvidéis de dividir los artículos en bloques pequeños, como estamos haciendo en éste con un bloque por cada pecado capital. La mejor manera de comerse un elefante es a trozos, dicen.

Y ojo con las imágenes. No por poner una imagen estamos vendiendo mejor. De hecho, diversos estudios de eyetracking demuestran que el ojo del internauta, al contrario que el de un lector de prensa, busca el texto antes que la imagen. Esto es porque en internet se consume información a la mayor velocidad posible, y la información no suele estar en las imágenes, sino en los textos.

Pereza

A veces, por pereza, los diseñadores web no colocamos en la web funcionalidades que harán más cómoda la navegación de los visitantes. Nos olvidamos de que ellos también son perezosos.

Algunos ejemplos de cómo facilitarle la navegación a los visitantes de nuestra web:

  • Si tu web es mediana-grande, pon un buscador interno que le ayude a encontrar con el menor esfuerzo posible el contenido que busca.
  • En tu página de contacto, pon tanto tu teléfono como tu dirección de e-mail y un formulario de contacto. Que sea el visitante quien decida cuál de las tres utilizar.
  • Que el formulario de contacto que pongas sea lo más sencillo posible. La mayoría de las veces, con nombre, e-mail y mensaje es suficiente.

Lujuria

La lujuria es una de los principales causas de la infidelidad en una pareja. Te pongo los cuernos porque hay otra persona que me excita más que tú.

En marketing ocurre algo parecido: el cliente de una marca es fiel hasta que se encuentra con otra que, por algún motivo, le “excita” más. Y ya sabemos que lo que no tenemos nos excita más que lo que sí tenemos.

Tener una web es sólo una pequeña parte de un plan de marketing (online, podemos añadir). Pero tenemos que cuidarla y procurar que sea un instrumento para fidelizar a nuestros visitantes, para que sigan viniendo a nosotros en lugar de ir a las webs de la competencia.

Algunos consejos para conseguirlo son:

  • Hazles una promesa. Anuncia próximos contenidos, pero no pongas fecha exacta por si por cualquier motivo te retrasas. Y actualiza los contenidos frecuentemente. Esto es una promesa implícita, ya que si tus visitantes se acostumbran a ver una publicación nueva en tu web cada semana, estarán atentos a la próxima.
  • Haz que se sientan especiales. Por ejemplo, felicítales las navidades cambiando la interfaz de la web durante la semana del 25 de diciembre o hazles un descuento por San Valentín para que sigan enamorados de ti.
  • Haz que puedan expresar su opinión. La comunicación es vital para mantener cualquier relación. En la web 2.0, cualquier sitio web debería dejar que sus visitantes puedan opinar dejando un comentario o compartiendo un contenido en redes sociales.

Si tienes una relación de pareja ejemplar, tienes a mano más técnicas de las que piensas para conseguir fidelizar a tus visitantes.

Soberbia

Una frase que los diseñadores web solemos escuchar a nuestros clientes es el “a mí me gusta”. A mí me gusta la web con un fondo degradado de amarillo a azul. Vale, pero no importa lo que a ti te guste. Importa lo que les guste a tus visitantes. No seas soberbio, no te pongas por encima de ellos porque ellos son los que mantienen tu negocio.

Hay una serie de a-mí-me-gusta que se suelen ver a menudo. Los que vienen a continuación no son todos, ni mucho menos, pero sí los más típicos:

  • A mí me gusta el texto justificado a la izquierda y a la derecha. No lo justifiques. En web no hay partición de sílabas. Si justificas el texto, se crearán lagunas entre palabras que romperán el ritmo de lectura del ojo y crearán un efecto de vacío contraproducente.
  • A mí me gusta el fondo negro y el texto blanco por encima. Olvídalo. Hay un fenómeno visual que se llama expansión del color por el que los colores oscuros se “comen” a los claros. Un texto blanco sobre fondo negro molesta a la vista. Usa texto oscuro sobre fondo claro. Y si es con negro y blanco, mejor que mejor.
  • A mí me gusta la Times New Roman. Deja que un diseñador elija la tipografía. Él sabe que los adornos de una tipografía serif como la Times se desdibujan al visualizarse en monitores debido a su resolución de 72-96 ppp. Utiliza una sans-serif como la Arial o la Verdana. Si quieres más variedad, utiliza el servicio gratuito de Google Fonts.

Envidia

La envidia es una emoción innata en el ser humano. Necesitamos tener bajo control cualquier situación para tener el poder. Por eso nos alegramos cuando alguien que nos hace sombra cae, porque así tenemos la oportunidad de hacerle sombra nosotros a él. A esto los alemanes le llaman schadenfreude.

En internet fracasan todos los días un montón de webs: pierden visitas, no consiguen las esperadas, desaparecen… Algunas veces son webs bien construidas y diseñadas, pero que, por falta de publicidad, no consiguen llegar a la gente suficiente y tienen que cerrarse. Pero otras veces son webs que fracasan por su mal diseño o por su mala funcionalidad, navegabilidad o usabilidad.

Si entramos en una web que consideremos mala, no debemos decirnos que nosotros la haríamos mucho mejor (eso sería pecar de soberbia), sino alegrarnos de tener los conocimientos necesarios para poder entender por qué esa web no cumple bien su función. Y si más adelante nos enteramos de que esa web ha cerrado, no debemos caer en el schadenfreude, sino aprender de lo que otros hicieron mal y tenerlo muy presente para no caer nosotros en el mismo error.

Ira

La ira es una emoción muy molesta. Por eso cuando la sentimos nos esforzamos por apartarla de nuestra mente. Si tus visitantes se cabrean al entrar en tu web por algo que has hecho mal, lo más probable es que cierren la pestaña y no la vuelvan a abrir nunca.

Cerramos este artículo con algunas de las cosas que cabrean mucho a los visitantes de un sitio web:

  • La publicidad. Cuanta más publicidad de otros anunciantes tenga un sitio web, más rechazo creará en el visitante. Por no hablar de los pop-up o ventanas emergentes, que molestan de verdad a cualquier internauta. Si vas a insertar publicidad en tu web, plantéate si de verdad merece la pena. Ten en cuenta que uno de los complementos de navegador más usados es el Adblock Plus, que bloquea anuncios para que no se muestren.
Puede que también te interese nuestro artículo Los 8 mejores complementos para navegar con Firefox y Chrome
  • El audio de fondo. Por muy bonita que sea esa canción que tanto te gusta, nunca pongas en tu web un sonido que se reproduzca automáticamente al entrar en ella. Si tu visitante está escuchando música en Spotify o Youtube (una tendencia muy en alza), los sonidos se solaparán. ¿De cuál crees que preferirá prescindir?
  • Tener que instalar plugins. Si para poder ver una web, tus visitantes tienen que instalar el Flash Player o el complemento de Java, hay muchas probabilidades de que no lo hagan y abandonen la visita. Aprovecha las ventajas de HTML 5 y consigue los mismo resultados que con Flash y con Java sin necesidad de instalar plugins.
Si no lo conoces, es posible que también te interese nuestro artículo Qué es HTML 5

¿Se te ocurre alguna forma más en que los pecados capitales pueden interferir en un buen diseño web? ¡Compártelo con nosotros dejando un comentario!