Una de las preocupaciones principales de los propietarios de una web, los bloggers y los community manager es que su contenido sea compartido. Y si es 20 veces, mejor que 2. ¿Por qué? Porque esto les ayuda a colocarse más arriba en los resultados de búsqueda de Google.

Cómo funciona Google y el SEO

El SEO es la tecnología que permite que nuestra web o nuestro blog aparezca en los resultados de búsqueda de Google en cierta posición. De una forma muy genérica, podemos hablar de 2 tipos de SEO:

  • SEO on-page. Consiste en ajustes que se hacen en el código o en el hosting de la propia web. Para realizar esos ajustes, primero tenemos que tener definida una estrategia en la que tengamos claras las palabras con las que queremos que la gente nos encuentre: nuestros términos de búsqueda. Queremos posicionarnos por “diseño web santiago compostela”. Perfecto, ya tenemos nuestros términos principales de búsqueda. Nuestro SEO on-page será, por tanto, es el que permite que cuando alguien teclee en Google “diseño web santiago compostela” o “diseño web”, aparezcamos nosotros. Ahora bien, que aparezcamos en la página 1, en la 20 o en la 800 ya depende más del SEO off-page.
  • SEO off-page. Se trata de una serie de técnicas que ayudan a que nuestra web o blog gane lo que se conoce como reputación online. Cuanta más reputación online tenga una web o un blog, antes la colocará Google en sus resultados de búsqueda. La reputación online se gana, sobre todo, consiguiendo links externos (backlinks). Es decir, consiguiendo que otras webs y blogs coloquen un link hacia la nuestra. Esta estrategia SEO se conoce como linkbuilding.

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¿Cómo conseguimos que otras webs y blogs coloquen links (backlinks) hacia la nuestra?

Existen varias formas de trabajar el linkbuilding. Una de ellas es escribiendo directamente al administrador de la web en cuestión, comentándole que tenemos un contenido que le puede interesar y diciéndole que estaríamos encantados de que lo compartiese en su web. Pueden ocurrir 3 cosas: que no conteste (pensaremos “qué mala persona”), que conteste con una negativa (pensaremos “qué peor persona”), o que conteste diciendo que realmente le gusta y que lo va a compartir (pensaremos “cómo mola este tío”).

Sea como sea, este método supone una elevada inversión de tiempo al tener que buscar las webs que queremos que nos enlacen, encontrar el contacto con el administrador, preparar el e-mail, enviarlo y esperar respuesta. Todo eso multiplicado por el número de e-mails que escribamos.

¿No sería genial que la gente enlazase y compartiese nuestro contenido sin que nosotros tuviésemos que mover ni un dedo? Pues sí, se puede conseguir…

Cómo conseguir que la gente enlace nuestro contenido sin mover ni un dedo

No es del todo cierto que no haya que mover un dedo. En realidad hay que moverlos todos. Para escribir, para redactar. Pero no para redactar un e-mail pidiendo que nos enlacen, sino para redactar contenido que la gente esté dispuesta a compartir por propia iniciativa, sin que nadie se lo tenga que pedir.

¿Cuál es ese contenido? A continuación van una serie de tips e ideas que pueden ayudar a conseguirlo:

Publicidad mala, interés general bueno

Los links que la gente comparte no suelen tener un perfil publicitario, sino de interés general. Es decir, son contenidos que hablan de temas que interesan y, sobre todo, que mueven las emociones de la gente.

Imagina que creas una web presencial para una frutería. Esa web tiene una página de inicio, una página en la que mostramos las frutas que vendemos, otra página con fotos del local y una última con información de contacto. ¿En serio crees que alguien salvo tus amigos va a compartir ese contenido por propia iniciativa?

¿Qué tal si añadimos una nueva página que se llame “Blog”? En ella podemos escribir artículos como “Descubre los beneficios de tomar zumo de naranja al desayuno”. Ese contenido no es publicitario (aunque puede incluir alguna nota de venta sobre lo buenas que son nuestras naranjas) y, por tanto, tiene muchas más probabilidades de ser compartido por la gente. Además, te ayudará a aparecer en Google a través de búsquedas como “beneficios zumo naranja”.

Aun así, huir del contenido publicitario no es suficiente…

Crea contenido rompedor

El contenido rompedor es el que diferencia un artículo de todos los demás en algún aspecto. Puede ser en el propio contenido o en la forma de presentarlo. ¿Cuántos artículos crees que hablan en internet de los beneficios del zumo de naranja? Puedes hacer una prueba buscando “beneficios zumo naranja” en Google.

Lo que necesitas es exprimir tus neuronas igual que exprimes las naranjas y encontrar algo original. Si quieres algo rompedor en contenido, elige un tema del que se hable poco en internet (difícil está) y que esté relacionado con la temática de tu web o blog. Si quieres algo original en forma, consulta libros de psicolingüística para descubrir técnicas que hagan que el lector siempre quiera pasar al siguiente párrafo. O en vez de escribir, crea un vídeo. O un audio. O una imagen. La clave es la creatividad.

En relación al contenido rompedor, hay un artículo de Tráfico Plus que me encanta y que explica cómo crear contenido de puta madre.

Utiliza un lenguaje emocional

Si sabes tocar la fibra sensible de la gente, conseguirás no sólo que les guste tu contenido, sino que además les emocione. Y el contenido que emociona se comparte muchas más veces que el contenido “frío”.

No hablamos sólo del tema del artículo; está claro que un artículo sobre la maternidad siempre va a ser más emocional que otro que hable de la cría de la alcachofa. Hablamos también del lenguaje, de la forma de expresar las cosas, de las metáforas, de los símiles. Un símil crea imágenes en el cerebro del lector y las imágenes generan lazos empáticos más fuertes que lo abstracto. Por ejemplo, en vez de decir que hemos plantado una alcachofa que mide medio centímetro, podemos decir que hemos plantado una alcachofa que mide lo mismo que la uña del dedo de un bebé. Sobre ello habla muy bien Chris St. Hilaire en su libro “27 técnicas de persuasión”.

Pero ojo, eso no quiere decir que el contenido de un artículo sobre las alcachofas no pueda ser emocional. Es difícil, cierto, pero de nuevo todo depende de tu creatividad. Podrías hablar de cómo plantar alcachofas contribuye a purificar el agua que se filtra por el suelo en donde están plantadas (ni idea de si es así, me lo estoy inventando). O podrías usar un tono narrativo y hablar de cómo una vez criaste a una alcachofa, le pusiste un nombre y ahora es tu compañera de habitación. Todo vale. Puedes usar el humor, la ternura, la denuncia… Piensa objetivamente si a ti te emociona y, si es así, emocionará a los demás.

Las listas y los números son mágicos

Como decía aquel anuncio de Mercedes Benz, “los seres humanos amamos las listas”. Un título que haga avistar una lista o un número va a atraer más a la gente para leerlo que otro que no incluya ese elemento mágico.

Imagina que buscas en Google “trucos SEO” y descubres un resultado titulado “Trucos para optimizar el SEO en tu web” y otro titulado “5 trucos para optimizar el SEO en tu web”. ¿Cuál elegirías?

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Los cómos y los porqués también son mágicos

Por otro lado, el resolver los misterios del universo también tiene su atractivo. La gente quiere soluciones, no problemas. Incluir las palabras “cómo” o “por qué” en el título de tu artículo (las dos en el mismo título no, quedaría muy raro) puede marcar la diferencia.

Supongamos que buscas en Google “optimizar web estrategia SEO” y descubres un resultado titulado “Optimiza tu web con una estrategia SEO”. Suena demasiado publicitario, es probable que mucha gente prefiera otro como “Cómo optimizar tu web con una estrategia SEO” o “Por qué optimizar tu web con una estrategia SEO”. Ya estamos hablando de soluciones, seguramente consigamos más clics.

La mejor manera de comerse un elefante es a trozos pequeños

Es lo que hemos hecho con este artículo: lo hemos dividido en bloques que, por separado, son más fáciles de leer. La división visual puede marcar la diferencia entre tener un alto o un bajo porcentaje de rebote.

Imagina que descubres en Google una página titulada “5 trucos para optimizar tu estrategia SEO”. Entras y ves que el contenido está redactado en un solo párrafo de 90 líneas. Seguramente abandones la página enseguida, escandalizado con las manos en la cabeza y corriendo en círculos por la habitación.

Ahora imagina que el contenido está dividido en 3 párrafos de 30 líneas cada uno. Mejor, ya parece más fácil de leer. ¿Y si estuviese dividido en 12 párrafos de 6-7 líneas cada uno? Ya sería la bomba.

Y vamos a poner la guinda en el pastel. Imagina que cada 3 párrafos hay un título que resume el contenido de los párrafos que vienen a continuación. Como por ejemplo, “La mejor manera de comerse un elefante es a trozos pequeños”. Es casi seguro que la gente leerá más a gusto el contenido y, por tanto, pasará más tiempo en tu página, que si le presentas un solo párrafo de 90 líneas. Con ello, tu porcentaje de rebote se reducirá y tu reputación online aumentará.

Por cierto, una vez intenté comer una hamburguesa del McDonalds de un solo bocado y fue horrible. Pero ésa ya es otra historia…